De Angelis, P. (1853). Colección de obras impresas y manuscritas que tratan principalmente del Río de la Plata. Buenos Aires: s. n.

La Colecciónde obras impresas y manuscritas que tratan principalmente del Río de la Plata de Pedro de Angelis ofrece un carácter bifronte. Dicho carácter halla acabada expresión en la valoración que de la misma hiciera Josefa Sabor al decir, por un lado, que “se trata de un catálogo de venta, no de una bibliografía” y al definirla, por otro, como “la obra bibliográfica de más interés y utilidad salida de la pluma de de Angelis”. Indudablemente, un listado de obras pertenecientes a la biblioteca personal de De Angelis ha de hacer posible un juicio semejante —en apariencia tan contradictorio—, sobre todo cuando la misma se considera a la luz de lo escaso del aparato bibliográfico argentino (Sabor, 1995: 211).
De Angelis fue, ciertamente, un bibliógrafo prolífico, pero fue también, en gran medida, un bibliógrafo inédito. Descontando los seis volúmenes de su Colección de obras y documentos relativos a la provincia del Río de la Plata, aparecidos entre 1836 y 1837, la cual puede ser considerada en sí misma como una portentosa compilación crítica de documentos que contiene al menos un ejercicio puramente bibliográfico de De Angelis —esto es, su Bibliografía del Chaco—, Sabor sólo menciona como obra bibliográfica suya puesta en letras de molde su Noticia de los trabajos emprendidos y ejecutados bajo la dirección y los auspicios del Gobierno de Buenos Aires en la Región Patagónica, Estrecho de Magallanes, Tierra del Fuego y de los Estados, publicada por su autor luego de la batalla de Caseros como apéndice a una Memoria acerca de los derechos de soberanía de la Confederación Argentina sobre el sur del continente americano que le encargara Rosas cuatro años antes (Sabor, 1995: 210). Todo lo demás de lo producido por De Angelis en el terreno bibliográfico —especialmente el manuscrito de más de 500 folios de la Bibliografía del Río de la Plata, largamente preparada entre 1831 y 1858— ha permanecido inédito y ha podido conocerse exclusivamente a través de la consulta de los legajos que llevan su nombre en el Archivo General de la Nación (Sabor, 1992: 270). Con todo, cuando se compara su obra bibliográfica editada con la Colección de obras impresas y manuscritas, surge muy naturalmente a la vista una serie de diferencias no sólo en cuanto al propósito, sino también en cuanto a la compilación y, particularmente, a la difusión.
Hacerse de su colección personal insumió a De Angelis una tarea de reunión de material bibliográfico de toda una vida, efectuada por diversos medios: visitas a bibliotecas y archivos privados y públicos (tanto para realizar adquisiciones personales como para cimentar su labor profesional), negociaciones con las viudas de algunas figuras políticas y militares y trato directo con libreros de su amistad, sin dejar de mencionar las obras que había trasladado consigo desde París en 1827, cuando la convocatoria de Rivadavia (Sabor, 1995: 161). No obstante ello, quienes han explorado su figura y su obra han dejado en claro que al menos una parte de sus fondos personales listados en la Colección de obras impresas y manuscritas han despertado, de parte de sus propios contemporáneos, serias dudas acerca de la honestidad con la que se los agenció (Díaz Molano & Gianello, 1967; Novella Marani, 1987; Sabor, 1995). En rigor, el propio Juan Manuel de Rosas —a cuya sombra vivía De Angelis en todos los sentidos imaginables— llegó a ver con recelo el acercamiento de éste a los fondos de la Biblioteca Pública. A pesar de que Díaz Molano y Gianello (1967) y Novella Marani (1987) consideran como infundadas las muchas acusaciones contra el erudito italiano, tanto en vida como luego de su muerte, Sabor observa, acaso con razón, que la defensa esgrimida en su favor “no aporta (…) testimonios suficientes en su descargo” y concluye que “los cargos [en su contra] parecen hoy ilevantables y contribuyen a perfilar su contradictoria personalidad” (1995: 175).
La venta al emperador brasilero Pedro II y la consiguiente pérdida para la Argentina del fondo personal de Pedro de Angelis ha sido —y, en cierta medida, aún es— ampliamente lamentada por los investigadores argentinos de diversas disciplinas. Durante el lapso de unos diez años (1846-1856), cuatro fueron las gestiones comerciales emprendidas por éste con el fin de colocar su biblioteca de la manera que mejor pudiera a fin de paliar sus apremios económicos: dos de ellas con agentes brasileros (1846 y 1853-1854), una intermedia con el General Justo José de Urquiza (1849-1850) y una final, presumiblemente en el Plata, efectuada por el interesado en base, mayormente, a 47 obras en lenguas indígenas que extrajo del grueso de la colección vendida al Brasil y que, fuera del catálogo de venta de la misma, han quedado listadas en un Apéndice impreso de tan sólo 4 páginas[1] (Sabor, 1995: 213).
La gestión de venta de la biblioteca que finalmente resultaría exitosa fue la sostenida con el estado brasilero desde principios de 1853 (acaso desde finales del año anterior) hasta los primeros meses de 1854 y tuvo como principales representantes de la parte compradora a Rodrigo de Sousa da Silva Pontes y a José María da Silva Paranhos. La suma de 8.000 pesos que se había pactado entre las partes fue motivo de controversia, pues mientras que los compradores la habían considerado como definitiva y por todo concepto, De Angelis esperaba recibir, una vez llegado a Río de Janeiro, un aumento de la misma. A tales efectos llegó incluso a esgrimir allí una tasación en 2.000 libras esterlinas que, solamente por los manuscritos consignados en el catálogo, le hiciera llegar el librero británico John Russell Smith. Sin embargo, todo fue en vano. El sabor amargo que el inesperado final de la transacción dejó en De Angelis se refleja en estas sus propias palabras: “Je ne traitais pas avec un spéculateur, mais avec un grand gouvernment; et d’ailleurs je n’étais pas un marchand de vieux livres, mais un homme de lettres, qui plaçait toute sa confiance dans le gouvernment auquel il s’adressait”**[2]** (Sabor, 1995: 185-188). Así, mediante una lamentable operación comercial que ni tan siquiera llegó a satisfacer a su beneficiario, la Argentina perdió lo que, a decir de Sabor, era “la más importante colección de obras y documentos reunida hasta el momento en estas latitudes” (1995: 159).
Lo cierto es que De Angelis fue, en muchos sentidos, un hombre extraordinario, sobre todo en tierra argentina. En él se combinaron, por un lado, todos los rasgos de un polígrafo europeo decimonónico de suma erudición que, una vez arribado al Río de la Plata, llegó a apasionarse por su cultura y, por el otro, la mirada enajenada, no pocas veces escéptica y hasta burlona de quien nunca dejó de considerarse en el fondo un ave de paso por estas tierras. El siguiente fragmento de una carta suya dirigida a Tomás Guido y fechada en Buenos Aires el 26 de noviembre de 1842 basta para barruntar su íntimo extrañamiento y lo inexpugnable de su individualidad europea:

La noche de la última sesión los amigos del gobierno fueron a felicitar al Sr. Gobernador en su quinta donde se halaba [sic] desde algunas semanas. Yo fui también “a patas”, como todos, en traje de compadrito y gritando en todo el camino “viva o muera” según era la solfa, y llegó a tanto mi generoso desprendimiento que, cuando asomaban las voces de “mueran los gringos”, yo contestaba: “Mueran”. (Trostiné, 1945: 61)

Ciertamente, en esta irreductible mirada extranjera de De Angelis y en el periplo seguido por su colección hasta dar ésta en la Biblioteca Nacional del Brasil parecieran hallarse los rasgos del destino que hasta el momento ha prevalecido sobre la bibliografía nacional argentina, destino sobre el que se dirá algo a renglón seguido de una somera descripción bibliográfica de la Colección de obras impresas y manuscritas.


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A fin de dar cuenta de la Colección de obras impresas y manuscritas que tratan principalmente del Río de la Plata se hará un abordaje a partir de la descomposición de su título, ya que el mismo refleja inmejorablemente su contenido.

«Colección de obras impresas…» — Esta parte se encuentra compuesta por monografías (libros y folletos), publicaciones periódicas y obras de referencia (Sabor, 1995). Los criterios de ordenación utilizados por De Angelis han sido dos, de acuerdo a la naturaleza del contenido de los materiales: cronológicos cuando estos poseen un valor de acuerdo a su antigüedad (capítulos 1º a 4º de la segunda sección) y alfabéticos por autor en aquellas asignaturas en las que prima el carácter y contenido de las obras (primera sección completa y capítulos 5º y 6º de la segunda sección). Centrando la mirada en detalles puramente formales, se observa que la Colección cuenta con registros dispares pero correctos. La estructura general de los mismos correspondientes a las obras impresas es la siguiente:

AUTOR (con apellido en mayúsculas y eventualmente, a continuación, el nombre de pila entre paréntesis) – Título – Lugar de publicación – Fecha de publicación – Características físicas.

«…y manuscritas…» — Sin dudas, esta parte es la más importante y valiosa de toda la Colección. Se halla compuesta por piezas realmente diversas: cartas, documentos de organismos oficiales, diarios, informes, instrucciones, tanto originales como copias, para realizar las cuales contaba De Angelis con amanuenses. El periodo abarcado va del siglo XVI al XIX, mas precisamente de 1537 a 1844, por un total de 1241 asientos ordenados cronológicamente. Los asientos se componen de los siguientes elementos:

Título (real o dado por De Angelis) – Autor – Lugar de publicación – Fecha de publicación – Características y particularidades.

A diferencia de la parte dedicada a las obras impresas, el énfasis puesto aquí por De Angelis sobre los materiales registrados se centra en su valor en tanto que documentos particulares, puesto que su naturaleza difiere del material impreso en virtud de su carácter individual y testimonial. En lo que hace a la sección cuarta de esta parte (“Planos y Mapas”), en la misma se encuentran asentados materiales cartográficos elaborados por demarcadores de fronteras, viajantes y militares, todos ellos de suma relevancia aún en el presente. Los asientos de dicha sección presentan —aunque no del todo regularmente— los siguientes datos:

Título – Autor – Fecha de publicación – Numero de Hojas.

Sabor ha contabilizado un total de 50 piezas pertenecientes a esta sección y ha mencionado la dificultad de precisar su número real (1995: 218). Sin embargo, un informe aparecido en la revista Anais da Biblioteca Nacional, de Río de Janeiro, a cargo del equipo de Maria Cristina Leal Feitosa Coelho (bibliotecaria de la División de Cartografía Nacional de dicha Biblioteca), eleva el número del repertorio a un total de 93 mapas, diferencia surgida a partir de la inclusión en algunos asientos de mas de una pieza (Coelho, 2006: 225). El material se encuentra referido a las disputas de dominio territorial entre España y Portugal, misiones jesuíticas, fortificaciones en Gran Chaco y expediciones al interior del continente. Como ya se ha mencionado, esta sección ha sido y sigue siendo una fuente permanente de consulta en temas referidos a la demarcación de límites y cuestiones geográficas de la región del Río de la Plata. La misma refleja, en parte, las actividades de De Angelis relacionadas a estos asuntos, especialmente su participación en la recolección de pruebas sobre los derechos territoriales de la Argentina frente a Chile en las zonas más australes (Estrecho de Magallanes y Tierra del Fuego), o bien aquellos que reunió para sus estudios sobre la isla Pepys.

«…que tratan principalmente…» — Aunque dentro de la Colección, en consonancia con su título, se ha de encontrar mayormente materiales referidos al Río de la Plata, no se ha de pasar por alto el hecho de que parte de la misma (la dedicada a las obras impresas) registra una cantidad no menor de obras en francés, en inglés y en alemán, las cuales fueron adquiridas personalmente por De Angelis durante su residencia en Paris (1820-1826) y luego, ya en el Plata, a través de trato con libreros europeos. Sabor (1995: 161) ve en la escasa presencia de obras con pie de imprenta italiano en esta sección una consecuencia de la premura con la que De Angelis abandonó su país de origen. Sin embargo, tal vez sería más preciso decir que aquella falta de obras italianas en lo que llegaría a ser el núcleo de su biblioteca se debió más bien al hecho de haber caído en desgracia ante el gobierno al que representaba cuando se hallaba en París, lo cual le impidió retornar a Nápoles, su ciudad natal, a la cual, de hecho, jamás volvería a ver (Barber & Monteiro Bettencourt, 2009: 2). Sea como fuere, lo auténticamente interesante de dichas obras es el hecho de que reflejan mayormente áreas y disciplinas de interés del polígrafo no referidas a cuestiones sudamericanas y de que acaso constituyen, precisamente por ello, un interesante material a ser abordado desde perspectivas como las propuestas por Roger Chartier y otros historiadores para ahondar en las prácticas de lectura de tiempos pasados. Las obras aquí aludidas se encuentran principalmente en los capítulos 5º y 6º (Legislación, derecho público, y economía política, Polígrafos, filosofía y bellas letras respectivamente) de la segunda sección de la parte dedicada a Obras Impresas.

«…del Río de la Plata.» — Este último fragmento del titulo de la Colección invita a considerar que el Río de la Plata se encuentra presente en la misma por partida doble, ya que las obras en ella registradas dan cuenta tanto del aspecto geopolítico rioplatense de tiempos de De Angelis (el cual se encuentra mencionado muy específicamente en la 3ª y 4ª parte de la sección segunda de la parte dedicada a las obras impresas, a saber, “Obras sobre el Estado Oriental del Uruguay, después de su separación de las Provincias Argentinas” y “Obras periódicas publicadas en las Provincias Argentinas, y en el Estado Oriental del Uruguay”, respectivamente) como del sentido de entidad territorial más amplia, propio de los tiempos del Virreinato, el cual se halla plasmado sobre todo en los mapas de la biblioteca. Este doblez en la mirada no ha de sorprender si se tiene en cuenta que De Angelis llegó a estas tierras con una mirada europea y que, pese a haber residido y ejercido sus diversas actividades principalmente en el ámbito de Buenos Aires, jamás se desprendió del todo de la misma a la hora de considerar a esta parte del vasto continente americano, como lo prueba su intención, casi permanente, de retornar a su tierra natal, la cual, como se ha dicho, nunca llegó a cumplir.


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La amarga pérdida que para la Argentina supuso la venta de las obras listadas en la Colección de obras impresas y manuscritas al emperador Pedro II ha sido atenuada últimamente por la invitación que en 2008 la Biblioteca Nacional de Brasil —en la que la mayor parte de la colección permanece desde que fuera recibida y revisada desde diciembre de 1853 por su entonces director, Fray Camilo de Monserrat (Sabor, 1995: 189)— cursara a la institución homónima argentina para establecer lazos de mutua cooperación con el objetivo de digitalizar y volver disponibles “las obras escritas, editadas y/o coleccionadas por el prestigioso bibliógrafo Pedro de Ángelis” en sus respectivos sitios web. Dicha propuesta fue aceptada por la Biblioteca Nacional de la Argentina y, mediante la firma de un acuerdo en mayo de 2009, ambas instituciones formalizaron el compromiso cooperativo en el marco de lo que se ha dado en llamar el “Proyecto Biblioteca Digital Pedro de Angelis” (Barber & Monteiro Bettencourt, 2009: 4).
El “Proyecto Biblioteca Digital Pedro de Angelis” excede, en cuanto al repertorio que se planea digitalizar y publicar en la Web, a la Colección de obras impresas y manuscritas. En efecto, al decir de las partes involucradas, el mismo incluirá también una selección de obras y compilaciones de autoría (cierta o atribuida) del polígrafo italiano que se encuentran actualmente en la Biblioteca Nacional de la Argentina (Barber & Monteiro Bettencourt, 2009: 6). No obstante ello, el hecho mismo de que la iniciativa para realizar esta más que importante tarea bibliográfica conjunta haya surgido de la Biblioteca Nacional del Brasil ciertamente alienta la presunción de que las obras listadas en la Colección de obras impresas y manuscritas —la mayor parte de las cuales, como ya se ha dicho cumplidamente, se encuentra alojada en dicha entidad— constituyen el centro en torno al cual gira el proyecto todo.
El “Proyecto Biblioteca Digital Pedro de Angelis” ha sido presentado por las dos bibliotecas nacionales que lo llevan adelante como “de relevancia para la cultura nacional y regional” (Barber & Monteiro Bettencourt, 2009: 5, 11). Dicha relevancia es estrictamente real: De Angelis redactó, editó, coleccionó y compiló obras de lo más significativas —significativas para la Argentina, para el Brasil y para la región toda— que sin duda merecen, por sí solas, contar con plena visibilidad en la Web. Y sin embargo, todo parece señalar que el interés regional se encuentra aquí por encima del nacional. Así lo deja entrever el texto de presentación del mencionado protecto ante la IFLA, en el que la expresión “nacional y regional” que se refiere a la relevancia del mismo palidece, en última instancia, ante el adjetivo “regional” a secas (Barber & Monteiro Bettencourt, 2009: 4). No es de descartar el que esta adjetivación del Proyecto De Angelis se encuentre propulsada por la marcha incesante hacia el Control Bibliográfico Universal (del cual las bibliografías nacionales o, en su defecto, regionales, son herramienta principal), cuya bandera esgrimen por igual la UNESCO y la IFLA, las cuales comparten por completo, desde 1947, principios, tareas y objetivos (Lacasa Otín & Martínez Ezquerra, 1993: 76). Así, resulta difícil el pasar por alto que la Argentina parecer haber tenido siempre, desde sus mismos comienzos y a lo largo de todas sus instancias como nación, la necesidad de un apuntalamiento extranjero a la hora de compilar su bibliografía.
Es cierto que, en contraste con Dalrympre —de quien es lícito presumir que preparó su Catalogue of authors who have written on Rio de la Plata, Paraguay and Chaco (1807-1808) sin moverse de su escritorio en Londres (Sabor, 1992: 269)—, el caso de Pedro de Angelis se presenta como el de un hombre que se compenetró lo suficiente con estas tierras como para sumergirse en un estudio de primera mano de aquellas obras registradas en sus compilaciones. Sin embargo, con todo el valor que conlleva, la suya no pasó de ser una iniciativa bibliográfica profundamente arraigada en el interés propio de un erudito extranjero; sobre todo, no pasó de ser una iniciativa individual y sesgada, como la gran mayoría de las que la seguirían en el siglo XIX. Luego, un siglo y medio más tarde, después de una serie de intentos frustrados que llevaron a Susana Romanos de Tiratel (2004) a hablar de una “deuda pendiente” respecto de la bibliografía nacional argentina, llegó, nuevamente desde el extranjero, la invitación de la Fundación Biblioteca Nacional de Brasil para digitalizar y publicar la Biblioteca Virtual Pedro de Angelis, la cual, de ser otras las circunstancias, podría ser tomada como una invitación a iniciar la compilación retrospectiva de dicha bibliografía nacional argentina con el fin de hacerla igualmente visible en la Web. Sin embargo, cabe todavía preguntarse qué sería de las inquietudes aquí esbozadas de no ser por el recordatorio permanente de organizaciones como la UNESCO y la IFLA en el sentido de la necesidad de que cada nación cuente con una bibliografía nacional consistente. Cabe preguntarse, en otras palabras, si la deuda pendiente de la bibliografía nacional argentina es interna o externa. Tales interrogantes no son ociosos, especialmente cuando estas mismas organizaciones que supervisan el desarrollo bibliográfico a nivel global reconocen la posibilidad de que los intereses de carácter internacional entren en conflicto con los intereses puramente nacionales (IFLA Working Group on Guidelines for National Bibliographies, 2008: 7).
Si tal conflicto de intereses tuviese lugar en el presente estadio de la historia del mundo, no cabe duda hacia qué lado se inclinaría la balanza. En tal caso, la bibliografía nacional argentina no podría rehuir su destino y sus trazos finales serían esencialmente delineados por la misma mirada que le dio sus primeros impulsos: la mirada de los otros.


BIBLIOGRAFÍA

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Coelho, M. C. L. F. (2006). “Catálogo da coleção De Angelis”. En: Anais da Biblioteca Nacional. Rio de Janeiro: Fundação Biblioteca Nacional. v. 121, p. 223-256. Recuperado el 4 de septiembre de 2010 en http://objdigital.bn.br/acervo_digital/anais/anais_121_2001.pdf

De Angelis, P. (1853). Colección de obras impresas y manuscritas que tratan principalmente del Río de la Plata. Buenos Aires: s. n. Recuperado el 3 de septiembre de 2010 en http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01338364288682169311680/index.htm

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IFLA Working Group on Guidelines for National Bibliographies (2008). Guidelines for national bibliographies in the electronic age, draft (Maja Żumer, ed.). Recuperado el 18 de septiembre de 2010 en http://archive.ifla.org/VII/s12/guidelines-national-bibliographies-electronic-age.pdf

Lacasa Otín, M. A. & Martínez Ezquerra, P. (1993). “La IFLA: origen, evolución y situación actual”. En: Boletín de la ANABAD, 43 (2), abril-junio, p. 71-108. Recuperado el 29 de julio de 2009 en http://dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?codigo=224212&orden=59957

Novella Marani, A. (1987). Cinco amigos de Rivadavia. La Plata: Universidad Nacional de La Plata, Facultad de Humanidades y Ciencia de la Educación, Centro de Estudios Italianos.

Romanos de Tiratel, S. (2004). “La bibliografía nacional argentina: una deuda pendiente”. World Library and Information Congress: 70th IFLA General Conference and Council, 22-27 de agosto, Buenos Aires, Argentina. Recuperado el 22 de septiembre en http://archive.ifla.org/IV/ifla70/papers/046s_Tiratel.pdf

Sabor, J. (1992). “La bibliografía argentina en el siglo XIX”. En: Miscelánea-homenaje a Luis García Ejarque. Madrid: Baticora, p. 269-276.

Sabor, J. (1995). Pedro de Angelis y los orígenes de la bibliografía argentina: ensayo bio-bibliográfico. Buenos Aires: Ediciones del Solar.

Trostiné, R. (1945). “Pedro de Angelis y la cultura rioplatense”. En: Pedro de Angelis, Acusación y defensa de Rosas. Buenos Aires: La Facultad, p. 13-92.





[1] Apéndice al catálogo de D. Pedro de Angelis [Buenos Aires: s. n., 1854?]. iv p. Aclara Sabor: “Algunos de los ejemplares del catálogo que se conservan en las bibliotecas argentinas no poseen el Apéndice, que en ciertos casos (por ejemplo, Biblioteca del Congreso de la Nación) ha sido agregado manuscrito. Los ejemplares del Museo Mitre y de la Biblioteca de la Universidad Nacional de La Plata, Colección Farini, lo tienen.” (1995: 246)

[2] “Yo no traté con un especulador, sino con un gran gobierno; por otra parte, no soy un vendedor de libros viejos, sino un hombre de letras que depositó toda su confianza en el gobierno al cual se dirigía”